lunes, 13 de octubre de 2008

LO QUE VEMOS DESDE LA ASOCIACIÓN

Hasta hace unos años las viviendas eran predominantemente unifamiliares y en numerosos casos coincidían en la unidad familiar, abuelos, hijos y nietos. Un núcleo familiar muy recomendable para un enfermo de alzheimer.
Este modo de vivir en la actualidad ha cambiado, entre otros factores se encuentra, la incorporación al mundo laboral de la mujer y los cambios arquitectónicos producidos alrededor del entorno habitual que provocan una vecindad desconocida y reacia a la comunicación.
Como consecuencia de estos cambios, junto con el ritmo frenético de vida de los tiempos que corren, venimos observando desde la asociación un incremento de situaciones tales como matrimonios mayores con uno de los cónyuges enfermos de alzheimer o demencia y el otro como cuidador durante todo el día. Habitualmente conviven solos en la casa, y en el mejor de los casos, con visitas diarias por algún miembro de la familia, aunque insuficientes principalmente por la falta de tiempo , debido al ritmo frenético de vida de los tiempos que corren.
Desde aquí, hacemos un llamamiento a todos aquellos familiares de enfermos de alzheimer, para que se replanteen la forma de vivir los enfermos en casa, solos y prácticamente sin ninguna actividad. Por ellos y por el beneficio de los propios enfermos, en fase leve, no es la más adecuada, ya que la inactividad física y mental es el mejor aliado del avance de la enfermedad.
Una de las opciones más adecuadas para ralentizar el avance de la enfermedad es acudir unas horas a los Centros de Estancia Diurna más cercano consiguiendo, con programas de Terapia Ocupacional, que se evite la perdida acelerada de las capacidades que aún conserva el enfermo.
Sabemos que “como en casa de uno, en ningún sitio “ pero ¿a qué precio?